PERSPECTIVA SOCIAL Y DE GÉNERO

El ser humano debe ser entendido y acompañado en relación a su contexto socio-histórico, por lo que desarrollar la labor terapéutica desde una perspectiva social y de género es fundamental para entender y abordar esos malestares que se encuentran relacionados e incrementados por el hecho de vivir en torno a la cultura hegemónica.

El cuestionamiento y abordaje de las estructuras socio-políticas complementa a la psicoterapia ampliando la mirada y el análisis sobre los posibles focos causantes de malestar. Con ello, hacemos eco de la conocida frase: “No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”.

Y es que muchos de los síntomas que nos inmovilizan o nos hacen sufrir son el reflejo de la lucha interna que se desarrolla para adaptarse a un entorno que nos limita, homogeiniza y muchas veces nos niega. Por lo que el trabajo hacia la salud pretende el bienestar físico, mental y social y no solo la ausencia de enfermedad.

En este sentido, la cuestión -patriarcal- del género se presenta como un factor social causante de grandes malestares y contrariedades que limitan las posibilidades de ser y de desarrollo de las personas, a la vez que las alejan de posiciones más cercanas a la salud; por lo que se considera fundamental un abordaje terapéutico con perspectiva feminista.